Hiedra cariñosa

Sé que nadie me creerá pero tengo que contar esta historia basada en hechos reales que le sucedió a la amiga de la vecina del amante de mi prima segunda. Hace unos meses, no pudiendo ser más exacta y concreta, Elena se independizaba por primera vez del domicilio familiar y se aventuraba a vivir una…

El elogio de las Galápagos

  Carla bajó al bar como todos los lunes para encontrarse con Mara. Llevaba el pelo alborotado después de un largo día de trabajo, y sostenía con delicadeza un cigarro que iba consumiendo a medida que lo aspiraba con fuerza y arrogancia. Al llegar saludó sin mucho entusiasmo y arrastró la silla de plástico de…

Nunca fui Nemo

  Era un día cualquiera, algunos rayos de sol privilegiados que habían conseguido entrar por la persiana me despertaron. Aún no había recibido su visita diaria en la que me traía el desayuno esperado, además desde que había llegado ese chucho despreciable ya no notaba mi presencia, estaba distante y solamente le impresionaban los pequeños…

Ser o no ser

    Yo no era nada, ni nadie, ni siquiera podría decirse que era proyecto de ser, sin embargo fui y soy, por pura casualidad, suerte o azar. Un día cualquiera, en un momento cualquiera, por ninguna razón ni motivo, yo sin ser tan veloz ni inteligente como lo eran  mis compañeros, conquisté e icé mi bandera…

El dominio del Señor Garfunkel

  Siempre he sido un galante de patas oscuras amante de los pasatiempos refinados. Analógico de nacimiento, y fiel a mis bigotes. “ Un bon vivant “ de los de manual. Ya saben…uno de aquellos que resultan difíciles de pescar pero que al mínimo movimiento embaucador de cola terciopelo pican el anzuelo. Con aras de…

LA MUJER DE NINGUNA PARTE: relato en bucle

Se levantó, y con un largo suspiro, se dirigió a la puerta y la cerró con tristeza y desasosiego. Supe que jamás volvería a verle, me despedí de su sombra acariciándola con prudencia. No pude contener las lágrimas, así que empecé a llorar flores. Eso es lo que hacen los árboles. Porque eso es lo…

Margarita vivía del cuento

Siempre quise ser como Margarita, la vecina del ático. Todos hablaban mal de ella pero yo sabía que escondía algún apetecible secreto. La primera vez que la vi fue en el ascensor, yo llegaba tarde como de costumbre, mi cabello lucía alborotado esperando albergar aves migratorias, vestía la camisa mal abrochada y alardeaba de bragueta…