Ser o no ser

 

 

42f392f6-7205-4e89-bb85-df3e171edb4b.jpgYo no era nada, ni nadie, ni siquiera podría decirse que era proyecto de ser, sin embargo fui y soy, por pura casualidad, suerte o azar. Un día cualquiera, en un momento cualquiera, por ninguna razón ni motivo, yo sin ser tan veloz ni inteligente como lo eran  mis compañeros, conquisté e icé mi bandera en la luna, en un satélite que nunca había observado antes, y que de repente estaba allí plantado esperando a que algún cabezón de gran ego diera su primer paso postrando su diminuta presencia en esa gran esfera llena de cráteres. Algo me atrajo con tal intensidad, que no dudé ni un segundo en acercarme a la velocidad de la luz, actuando por pura inercia y debo decir que fue extraño, casi imposible, maldito magnetismo. Quién me iba a decir a mí que yo lograría algo semejante, ni me entrenaron ni me prepararon para este gran acontecimiento, un pequeño paso, diminuto, ínfimo, para la humanidad pero un gran paso para un espermatozoide, tan inmenso como la vida misma. Mi primer gran logro, algunos no le dan importancia, pero si te pones a pensar en este hecho, hay más probabilidad de que te toque la lotería que de llegar a ser como hemos sido todos.

Al principio cuando llegué a ser consciente de lo sucedido, sentí un gran alivio de haberme salvado, al contrario de mis hermanos. Luego me invadió la culpabilidad de haber dejado atrás a tantos bienhechores y finalmente decidí centrarme y aprovechar la oportunidad que me brindaba el azar, así que me plante y me dispuse a enseñarle quien mandaba.

Llegados a este punto, habiendo conquistado la luna, tomé la decisión y la emprendí, de elaborar una nave convencional que lograra propulsarme al exterior de ese gran universo llamado MAMÁ, misterioso y de lo más intrigante, a veces hasta tenebroso. Los materiales de los cuales disponía no eran muy adecuados para construcción de un vehículo de tal calibre, pese a eso, a los nueve meses y poco, logré con unos cuantos tejidos por aquí, un corazón como motor por allá y un par de venas, arterias , órganos varios, fabricar la mejor nave espacial que se haya visto, cómoda, segura y adorable a más no poder, por si me encontraba con algún contratiempo. Pero cabe decir que durante el tiempo anterior de alcanzar el objetivo “nave”, intimé demasiado con MAMÁ, condenada ingenuidad, de tal modo que no quería lanzarme al vacío habiendo probado la comodidad que su vientre, digo universo, me brindaba. Durante los primeros meses con mi carcasa improvisada lograba comunicarme con ese ser superior ( MAMÁ) mediante código morse, dando los toques precisos en una conexión que yo misma había creado, una especie de tubo, al que llamé cordón umbilical, y os digo y os confieso que la tenía totalmente controlada, a mis pies. Ella me hablaba, me contaba cosas extrañas de planetas diversos, me ponía melodías de lo más exquisitas, comía lo que a mí se me antojaba…Pero el pájaro debe volar del nido, y amigos tarde o temprano alguien me dió un empujón, un sucio cobarde de guantes azules y cara cubierta, cerdo ignorante metomentodo y ya nada volvió a ser como antes.

 

Relato e ilustración de Riastone.

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