Al son de la armónica

xulia_vicente

Al son de la armónica

la luna aparece en la tundra rosácea;

invernaderos abandonados se despiden con sus lágrimas desgarradas por el sol

y el viento de poniente.

 

No me llames más,

déjame partir en silencio como hace la condenada segura de su suerte;

y cuando el olivo se torne negro y la aguja cuelgue sobre mi ojo de nácar,

déjame aferrarme al último consuelo de tu aliento sin pensar

en tu envidia de niña caprichosa

y en tu ego de mujer insegura…

Preferirías verte partir en mi lugar, ya lo sé, pero me toca,

el barquero me aguarda en las costas del abismo y no espera.

Dame su tributo en forma de oro y pan,

bésame en los labios de lo cotidiano intentando tocarme el azul que te guardé

y tuerce la esquina para velarme de domingo a domingo.

 

Y al son de la armónica,

cuando la luna aparezca en la tundra rosácea,

despídete de los invernaderos abandonados

enjugándote las lágrimas desgarradas por el sol

y el viento de poniente,

que te ahoguen las ganas

de llamarme al horizonte.

 

Ilustración de Xulia Vicente. También podéis seguir su trabajo en Gota de Calo.

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