Lagunas mentales

to emerald city

Estoy convencido de que son ellos, tienen que serlo, no pueden ser otros.

Mi madre, que iba de copiloto a mi lado, me decía que no, que no podía ser, que tantos años en el taxi me estaban confundiendo y que veía cosas que ya poco tenían que ver con la realidad. Pero yo lo tenía claro, eran Dorothy, su perro, el León, el Espantapájaros y el Hombre de Hojalata.

-Y yo te digo que no, Travis -me repetía de nuevo mi madre- estás perdiendo la chaveta.

En eso puede que tuviese razón. La semana pasada, mientras llevaba a un tal Torrance hasta el hotel Overlook, me di cuenta de que mi memoria está empezando a fallar. A ver, recuerdo perfectamente quién soy y como me llamo, sé lo que comí hoy, lo que comí ayer y también lo de anteayer. Pero hay gente a la que apenas recuerdo, me pasa sobre todo con momentos de la guerra. No me acuerdo del nombre de mi teniente, sé que le gustaba llevar sombrero y hablar sobre surf, pero si me preguntan su nombre…

Y así casi con todo, bueno, con todo lo que no sea cotidiano, mi panadero es el señor Wilson, la mujer de la pescadería se llama Margaret y el tipo del bar se llama Bob. Sin embargo, no consigo almacenar todo lo que se sale un poco de la rutina. Por eso mañana, cuando vuelva a pasar por aquí, si están esos autoestopistas, voy a parar, me da igual lo que diga mi madre. Necesito vivir cosas diferentes o mi memoria empezará a quedarse estancada en un mundo gris y aburrido.

Ya apenas me acuerdo de Michael y su hermanos y de como nos pasábamos horas peleando sobre la hierba, lo mismo me pasa con el Coronel Kurtz y sus anécdotas terroríficas. Del Doctor Bowman ya solo recuerdo su nombre y esa forma tan curiosa que tenía de tomar el té.

Es preocupante, por momentos me pregunto si mi mente me juega malas pasadas. ¿Estaré confundido como dice mamá? No sé, era evidente que esos de antes eran Dorothy y los demás. ¿Y si me estoy volviendo loco? ¿qué va a hacer mamá si pierdo la cabeza? Es una mujer fuerte, está preparada y tiene mucha energía pero no creo que pueda sobrevivir por si misma en un mundo como este. Si te descuidas puede pasarte cualquier cosa al doblar una esquina. La gente necesita protección. Necesitamos a Murphy, a John o a Martin y Roger, tipos buenos que cuidan de la gente humilde como nosotros.

Creo que voy a descansar unos días. Mañana pasaré de nuevo por allí. Si están los recogeré y si no están pues nada, volveré a casa tranquilamente, me acostaré y me relajaré una semanita. Ya me está haciendo falta. Estas lagunas mentales van a acabar conmigo. La última vez que tuve un problema que me preocupó tanto terminé metiéndome en un lío. Fue hace unos años, en Nevada, cerca del lago Tahoe. Un policía me paró por exceso de velocidad y porque se me había fundido una luz. Perdí los nervios, el tipo me hablaba y yo no era capaz de escuchar, daba golpecitos en la ventanilla una y otra vez que en mi cabeza sonaban como auténticos mazazos.

-¿Señor Bickle, me está usted escuchando señor Bickle? -repetía una y otra vez- ¿señor Bickle?

-¿Estás hablando conmigo? -le dije apuntándole con un revólver viejo.

Dormí en comisaría tres noches y aún no sé muy bien porqué me soltaron.

Mañana paso otra vez por allí, tienen que ser ellos, estoy seguro, no pueden ser otros, el León, el Hombre de Hojalata, todo encaja, es seguro…

 

El arte es de Jandro González

y podéis ver más en: https://www.facebook.com/jandrogonzalezilustracion?fref=ts 

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. !Muy bueno y la ilustración esta genial!

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    1. Muchas gracias Andrés!

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