Nunca fui Nemo

  Era un día cualquiera, algunos rayos de sol privilegiados que habían conseguido entrar por la persiana me despertaron. Aún no había recibido su visita diaria en la que me traía el desayuno esperado, además desde que había llegado ese chucho despreciable ya no notaba mi presencia, estaba distante y solamente le impresionaban los pequeños…

PEZ HIDRÓFOBO

Esta es la historia de cómo salí de las brasas o más bien dicho, del agua, para meterme en el fuego o si preferís, en el fango. A todos les gusta flotar y a mí lo de estar con el agua hasta el cuello me provoca ataques de ansiedad. Mi madre siempre dijo que era…