El elogio de las Galápagos

  Carla bajó al bar como todos los lunes para encontrarse con Mara. Llevaba el pelo alborotado después de un largo día de trabajo, y sostenía con delicadeza un cigarro que iba consumiendo a medida que lo aspiraba con fuerza y arrogancia. Al llegar saludó sin mucho entusiasmo y arrastró la silla de plástico de…