Flor dormida

Se encontraron en el andén de la estación. Tenía las manos entumecidas, revestidas de un color morado. Su aspecto era casi etéreo, con el vapor saliendo desde sus labios pintados como si anhelara otra boca en la que entrar, hasta llegar a confundirse con las expiraciones del tren: ansiosas, desesperadas. Le reconoció enseguida. Un calor…