Monstruito 

No recuerdo qué día anidó, pero era verano. Un verano de esos secos y aburridos, dormilones. Persianas polvorientas bajadas hasta septiembre, un aire salido de los pozos del infierno, una ciudad desierta. Y tanto tiempo libre. Fue un día cualquiera, cuando iba yo con mis mil cosas en la cabeza y nada más que hacer…